Si algo ha caracterizado a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, es el uso estratégico y oportuno de la mercadotecnia política así como la sobre exposición mediática de su imagen.
Desde que ocurrió la tragedia, se han generado, vendido y exportado cientos de artículos publicitarios que arrojan millones de dólares de ganancias, películas, cortometrajes, gorras, playeras, imanes, tazas, recorridos turísticos, entre otros, los cuales, han sido testigos del consumo masivo que tiene esta nación.
Barack Obama lo sabe, lo siente y lo transpira, sólo hace falta ver que los atentados ahora son tan importantes para la memoria colectiva estadounidense que fueron incluidos en los programas de las escuelas. Mantener en la memoria un hecho de tal magnitud genera lealtades con una nación.
Solo hace falta ver que dentro de las redes sociales, en especial Twitter, el tema #GodBlessAmerica ha sido el numero uno de los usuarios estadounidenses.
Barack Obama necesita desesperadamente revivir su popularidad para lograr la reelección, una vez que el Tea Party realiza campañas de terrorismo conservador entre los desilusionados, desempleados y agraviados por la crisis económica que se vive a nivel mundial.
Con un semblante de desolación pero con un dejo de esperanza en la sonrisa, Obama con traje negro, limpio y de cortes sencillos, hizo el recorrido de su programa conmemorativo del 11-S, sabedor de la importancia de posicionar su imagen, aprovechó su lenguaje corporal para transmitir, inclusión, esperanza y empatía con los familiares de las víctimas.
Sus mensajes fueron planeados con intención de estimular las emociones, un ejemplo su corto pero contundente mensaje en la zona cero donde mencionó el Salmo 46 de la Biblia: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro auxilio en las tribulaciones, por lo tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar”.
Con un discurso emocional y gráfico, Obama sensibilizó a su nación, con un doble mensaje de esperanza y unión. “Hace diez años, los norteamericanos comunes nos demostraron el verdadero significado de coraje, cuando corrieron por las escaleras de aquellos rascacielos, en medio de las llamas” “Haremos todo cuanto esté en nuestro poder para proteger a nuestro pueblo”.
Es innegable que este atentado es un gran escenario para re posicionar la imagen pública de Obama el cual será nota de los titulares a nivel mundial, pero más importante a nivel local, en donde tendrá la oportunidad de enviar un mensaje, esperanzador y renovador, en un momento crucial para su carrera política.
Con “el concierto por la esperanza” se cerrará esta magna campaña publicitaria la cual ha generado en el ideario colectivo una percepción de orgullo, identidad y nacionalismo.
Estos eventos sin duda darán a Obama un repunte en las encuestas, pero no serán suficientes para catapultarlo en las preferencias electorales por una ventaja considerable, le aseguro querido lector que viviremos más campañas mediáticas por parte de este mandatario el cual sabe la importancia de articular una excelente imagen.